quarta-feira, 20 de maio de 2009

UM SACERDOTE DEVE SER...

UN SACERDOTE DEBE SER…
(Manuscrito medieval encontrado en Salzburgo)
.
Muy grande y, a la vez, muy pequeño,
de espíritu noble, como si llevara sangre real,
y sencillo como un labriego,
héroe, por haber triunfado de sí mismo,
y hombre que llegó a luchar contra Dios,
fuente inagotable de santidad
y pecador a quien Dios perdonó,
señor de sus propios deseos
y servidor de los débiles y vacilantes,
uno que jamás se doblegó ante los poderosos
y se inclina, no obstante, ante los más pequeños,
dócil discípulo de su maestro
y caudillo de valerosos combatientes,
pordiosero de manos suplicantes
y mensajero que distribuye oro a manos llenas,
animoso soldado en el campo de batalla
y madre tierna a la cabecera del enfermo,
anciano por la prudencia de sus consejos
y niño por su confianza en los demás,
alguien que aspira siempre a lo más alto
y amante de lo más humilde…
.
Hecho para la alegría, acostumbrado al sufrimiento, ajeno a la envidia, transparente en sus pensamientos, sincero en sus palabras, amigo de la paz,
enemigo de la pereza, seguro de sí mismo.
.
“Completamente distinto de mí”, comenta humildemente el amanuense.
.
Extraído de:

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